Solomamma: Janicke Askevold explora la maternidad sin fórmulas
Una comedia dramática que evita el manual de la maternidad perfecta
El cine europeo sigue abriendo conversaciones incómodas sobre la vida privada, y Solomamma es uno de los títulos más claros de esta temporada. La noruega Janicke Askevold, afincada en París, debuta en el largometraje con una historia que parte de una decisión cada vez más visible: ser madre mediante donación de esperma y afrontar la crianza sin pareja. En lugar de idealizar el proceso, la película se adentra en la rutina, el cansancio y las dudas que rara vez aparecen en los relatos edulcorados sobre la maternidad.
La protagonista, Edith, interpretada por Lisa Loven Kongsli, trabaja como periodista y cría a su hijo Sigurd en un contexto de precariedad emocional y logística. Cuando descubre quién fue su donante, utiliza su profesión como excusa para acercarse a él: una entrevista periodística se convierte en un pretexto para resolver preguntas personales. Herbert Nordrum, rostro conocido del cine escandinavo reciente, encarna a ese hombre cuya presencia altera el equilibrio de Edith y de quienes la rodean.
De Locarno al BCN Film Fest: una película con eco internacional
Antes de su llegada a la cartelera comercial en España, distribuida por Karma Films, Solomamma recorrió festivales como Locarno y el BCN Film Fest, donde sumó reconocimientos al guion, a su actriz principal y al premio de la crítica. Esos galardones confirman que el interés del filme no reside solo en su tema social, sino en su tono: mezcla el realismo nórdico con matices de suspense emocional, sin convertir a Edith en heroína ni en víctima.
En entrevistas recientes, Askevold ha subrayado una idea que resume el espíritu del proyecto: "No hay una solución perfecta, solo distintas formas de ser familia". La directora parte de conversaciones reales con mujeres que eligieron la monoparentalidad tras cambios legales en Noruega, y también explora el papel de la generación intermedia: madres que esperaban ayuda de sus propias madres y acaban invirtiendo los roles cuando llega la enfermedad o el envejecimiento.
Por qué interesa más allá del cine de autor
- Aborda la donación anónima y la curiosidad biológica sin moralina.
- Refleja redes de apoyo entre madres solteras, también digitales.
- Situará el debate sobre familia contemporánea en salas comerciales, no solo en circuitos festivos.
- Conecta con la ola de cine noruego atento a vínculos, identidad y responsabilidad afectiva.
Con un metraje cercano a los cien minutos y coproducción entre varios países nórdicos y bálticos, la película demuestra que las historias íntimas pueden dialogar con el público general si evitan el melodrama fácil. Para el espectador español, supone una oportunidad de ver cómo el cine europeo trata la maternidad como territorio complejo, contradictorio y profundamente humano.
Contexto para programadores culturales
Estrenos como Solomamma muestran el valor de combinar circuito festivalero y exhibición comercial: una proyección premiada genera conversación, atrae público especializado y amplía la ventana de visibilidad de un título de autor. Para festivales de cine, centros culturales o ciclos temáticos sobre familia y sociedad, conviene programar mesas redondas o coloquios posteriores a la proyección, porque el filme plantea preguntas que el público quiere debatir en sala. Una comunicación clara de fechas, horarios y aforo —especialmente en sesiones especiales o estrenos únicos— facilita que el interés inicial se traduzca en asistencia real y en continuidad para futuras ediciones.
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